Baño sonoro
Cuencos de cuarzo y metal, gongs y voz, tumbado en el jardín con una manta encima. Noventa minutos en los que no hay nada que hacer más que escuchar. La mayoría se queda dormida a la mitad, y eso también cuenta.

Baño sonoro, desconexión digital, masaje y circuito de contraste bajo un techo de madera y vidrio, en pleno campo de Tecate. Llegas con el teléfono en la mano y lo entregas en la puerta. Lo demás está resuelto.
Cupo limitado. Pago seguro con tarjeta.
No son cuatro actividades sueltas. Están puestas en el orden en que el cuerpo las pide: primero se calla el ruido, luego se afloja el músculo, y al final el agua hace el resto.
Cuencos de cuarzo y metal, gongs y voz, tumbado en el jardín con una manta encima. Noventa minutos en los que no hay nada que hacer más que escuchar. La mayoría se queda dormida a la mitad, y eso también cuenta.
El teléfono se guarda bajo llave al entrar y se devuelve al salir. No es un castigo ni una prueba de voluntad: es lo único que hace que las otras tres cosas funcionen. Dejamos un número de recados para quien tenga que estar localizable.
Terapéutico, con aceite de lavanda y romero de la sierra, en camilla bajo los encinos. Trabajamos espalda alta, cuello y mandíbula, que es donde vive casi todo lo que traes de la semana.
Temazcal, agua fría y descanso al sol sobre la piedra, en ese orden y las veces que quieras. El contraste de temperatura es la parte que se siente al día siguiente.
De la mañana a la caída del sol, sin prisa y sin huecos. Nada es obligatorio: si a media tarde prefieres una hamaca al temazcal, la hamaca está ahí.
Café de olla, fruta y pan de la panadería del pueblo. Se guardan los teléfonos, se reparte una libreta y un lápiz, y empieza el día.
Nos sentamos en círculo, cada quien dice en una frase con qué llegó. Después, cuarenta minutos de respiración consciente para aterrizar el cuerpo.
Noventa minutos en el jardín, con manta y antifaz. Es la pieza central de la mañana y la que más gente recuerda.
Cocina de campo, mayoría vegetal, servida en mesa larga. Vino de la ruta o agua fresca de temporada. Sin prisa: la sobremesa es parte del programa.
Los masajes se dan por turnos durante toda la tarde. Mientras esperas el tuyo: hamaca, sombra bajo el techo o la caminata corta entre los agaves.
Ceremonia de temazcal con copal y hierbas de la sierra, seguida del circuito de agua fría y caliente.
Té, algo dulce y un último círculo. Los teléfonos se devuelven al final, no antes, y casi nadie tiene prisa por prenderlos.
Los horarios se mueven un poco según el grupo y el clima. El principio y el final no.
Fotos de la quinta tal como está, sin estilizar. Es un lugar de campo y se ve como un lugar de campo.






Fotografías de la propiedad. El montaje del día del retiro se hace por la mañana.
Para que no tengas que preguntar por WhatsApp antes de reservar.
Granito, agaves y silencio, a menos de una hora de la frontera.
Quinta Real está en el campo de Tecate, entre lomas de granito y matorral, donde el aire huele a salvia y el ruido de ciudad desaparece a los diez minutos de camino de terracería.
El corazón del lugar es un solo espacio: una nave de vidrio y madera, con vigas a la vista, muros de piedra y ventanales de piso a techo por los cuatro lados. Adentro caben las mesas largas, las hamacas y las camillas, y afuera no hay nada más que campo abierto hasta la sierra.
Un solo grupo al día. No compartes el lugar con nadie más: cuando entras, la quinta es del grupo hasta que se va.
Si cruzas la frontera, hazlo por la garita de Tecate: en fin de semana por la mañana suele ser la más rápida. Trae pasaporte o tarjeta de cruce vigente.

Elige la experiencia, cuántos van, y paga aquí mismo. Recibes la confirmación por correo en el momento.
Pago procesado por Stripe. No guardamos datos de tu tarjeta.
¿Van más de seis? Escríbenos y armamos el día para tu grupo
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Sí, y es la parte que más se agradece al final. Se guarda en un casillero con llave y te lo devolvemos a las 18:30. Dejamos un número de la quinta para recados urgentes, y si esperas una llamada que no puede esperar, dínoslo al llegar y lo resolvemos.
No. La mitad del grupo suele venir por primera vez. Nada requiere condición física, experiencia previa ni saberse ninguna postura. Si algo no te late, te sales y ya.
Traje de baño, ropa cómoda para estar sentado en el piso, y algo de manga larga para la tarde: en Tecate refresca en cuanto baja el sol. Toalla, bata y sandalias las ponemos nosotros.
La comida es mayormente vegetal de origen. Respóndenos el correo de confirmación con lo que no puedes comer y la cocina lo tiene resuelto ese día.
Sí. Reembolso completo hasta 14 días antes; 50% entre 14 y 7 días; después de eso el lugar se puede transferir a otra persona sin costo, pero ya no se reembolsa. Si nosotros cancelamos, te devolvemos todo.
El retiro es de un día y termina a las 19:00. Si prefieres no manejar de noche, escríbenos y te pasamos dos o tres lugares para dormir en Tecate a diez minutos de aquí.